miércoles, 18 de marzo de 2009

Últimos Conciertos de Mikel Erentxun Gira 3 noches en el Victoria Eugenia

El pasado viernes 13 de marzo vi el último concierto de Mikel Erentxun de los tres que le he visto en esta gira que ha hecho con motivo del álbum 3 noches en el Victoria Eugenia. Antes de continuar he de decir que Mikel es uno de mis héroes musicales, y aunque sé que con él no soy imparcial, he de decir que este último concierto no me gustó por varios motivos que voy a intentar explicar.

He comenzado diciendo que a Mikel le he visto en esta gira en otros tres conciertos. El primero de ellos fue en Noviembre, en la sala Gamma de Murcia donde Mikel fue con toda su banda Las Malas Influencias. Ha sido el concierto más intenso, vibrante y contundente de todos cuantos le he visto en toda mi vida. Si no fue el mejor, desde luego está grabado en mi memoria como uno de los mejores. Unos días más tarde hablando con el propio Mikel me dijo que hay veces, cuando uno menos se lo espera aparece una unión estrechísima entre músicos y público, y surge la magia. Recuerdo como si fuera ahora las contundentes versiones de Esta luz nunca se apagará, El día que fue, Música ratonera o Esperaré a que se esconda el sol. Fue una auténtica noche de Rock & Roll sin paliativos, sin rodeos, con toda su crudeza y fuerza.

El siguiente concierto de Mikel también fue en Murcia, en la Plaza de Toros, y esta vez en formato acústico, solos él y Rubén Caballero. El propio Mikel declara en su blog que Murcia empieza a parecerse a Madrid o Barcelona en cuanto a entrega del público. Por momentos el concierto fue vibrante.

Por último fue el del pub La Clau de Gandía, y éste fue un concierto difícil porque el lugar no acompañaba por ser demasiado pequeño, parecía un sótano. Duro porque la gente no se implicó para nada en el concierto, realmente no sé para qué fueron, pues no callaron durante toda la actuación en lo que era un concierto acústico. Me sentí incómodo, fuera de lugar, no sabía si grabar en vídeo la actuación (cuando repaso los vídeos sólo se oye el murmullo de la gente) o bien hacer fotos de Mikel pensando que con el flash le estaba jodiendo. Fue un desastre. Más tarde en el hotel, Mikel nos confesó que fue un concierto muy malo, y muy duro, que se le hizo larguísimo, y eso que tocó muy poco tiempo.




Sé que lo que voy a decir no tiene nada que ver con lo que fue la actuación musical propiamente dicha, pero el poder mantener una conversación sincera, sin complejos, agradable con el propio Mikel, convierte el día de Gandía en único, y posiblemente por ello lo recuerde siempre.

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